La Guardia Revolucionaria iraní ha declarado que la seguridad del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz está comprometida tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta situación podría interrumpir el paso de aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, lo que tendría repercusiones significativas en los precios de la energía y la economía global.
El Departamento de Transportes de Estados Unidos ha aconsejado a los buques comerciales evitar navegar en el estrecho de Ormuz y otras áreas cercanas, como el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Esta recomendación se emitió como respuesta a la intensa actividad militar en la región, comenzada el 28 de febrero, y estará vigente hasta el 7 de marzo.
Además, se ha establecido que cualquier embarcación comercial con vínculos estadounidenses debe mantener una distancia mínima de 30 millas náuticas de los buques militares de EE.UU. para mitigar el riesgo de ser confundidos con una amenaza. La advertencia se da en un momento en que las tensiones aumentan, con Irán respondiendo a los ataques con misiles dirigidos a Israel y a bases de EE.UU. en la región.