La inversión española en Venezuela ha disminuido drásticamente en los últimos cinco años, cayendo de más de 5.000 millones de euros a solo 279 millones. Este descenso se destaca en un informe reciente del Icex, que critica la "mala gestión, corrupción y falta de inversión" en el país sudamericano, en contraste con el habitual tono neutral del organismo.
Entre las empresas que mantienen operaciones en Venezuela se encuentran Repsol, BBVA, Telefónica y Mapfre, así como algunas hoteleras como Meliá y Hesperia. Juntas, estas compañías emplean a 12.941 personas, pero su inversión se concentra en sectores estratégicos que podrían beneficiarse de un cambio político.
Repsol, que ha estado operando en Venezuela desde 2006, enfrenta graves dificultades al no haber recibido pagos por su producción de petróleo y gas. Su actividad en el país se ha reducido a intercambios de cargamentos, siendo su producción principalmente de gas, con 580 millones de pies cúbicos diarios, mientras que la extracción de petróleo se limita a 39.000 barriles diarios, en asociación con PDVSA.