El meteorito que impactó en Sylacauga, Alabama, en 1954, se convirtió en un fenómeno mediático tras golpear a Ann Elizabeth Hodges, quien solo sufrió un moretón. La roca, que se fragmentó a unos diecinueve kilómetros de altitud, alcanzó la tierra a gran velocidad, causando un gran revuelo en la comunidad.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos intervino para recoger los restos del meteorito, cuyo fragmento que impactó a Hodges fue denominado "meteorito Hodges". A medida que la noticia se propagaba, la atención pública creció, atrayendo a numerosos curiosos a la casa de los Hodges, lo que llevó a Ann a sufrir una crisis nerviosa.
El interés por la roca se tradujo en intentos de compra por parte de diferentes personas, mientras que Eugene Hodges, el esposo de Ann, buscó recuperar la propiedad del meteorito tras la intervención estatal. En medio de este conflicto, Bertie Guy, la arrendadora de la vivienda, también reclamó la posesión de la piedra, complicando aún más la situación para los Hodges.