La filial en Venezuela de Telefónica ha enfrentado una drástica caída en su rentabilidad, pasando de unos ingresos de 3.700 millones de euros en 2009 a perder miles de millones en provisiones debido a la crisis política y económica del país. La situación se ha complicado aún más tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero, lo que ha generado un clima de incertidumbre para las empresas que operan en la región.
Telefónica, que ha estado presente en Venezuela desde 2004, había considerado la posibilidad de vender su filial, aunque la desinversión se complicaba por la necesidad de obtener la aprobación del gobierno bolivariano. Esta situación ha llevado a la empresa a replantear su estrategia en el país, donde la obtención de dividendos se ha vuelto incierta.
Recientemente, el presidente de Telefónica, Marc Murtra, fue criticado por anunciar una inversión de 500 millones de dólares en Venezuela, que en realidad incluía tanto gastos como inversiones a lo largo de dos años, y que no reflejaba la verdadera situación del mercado. A pesar de las perspectivas que el cambio político podría traer, el futuro de la empresa en Venezuela sigue siendo incierto.