La guerra de drones en Ucrania ha adoptado un nuevo enfoque, destacando la importancia del tiempo en el aire sobre la velocidad. La compañía Wild Hornets ha desarrollado un dron llamado Sting, que se especializa en interceptar los drones rusos Shahed, que atacan infraestructuras ucranianas cada noche.
Inicialmente, los ingenieros creían que crear un dron más rápido que los Geran-2 rusos era la clave para el éxito. Sin embargo, las pruebas de combate revelaron que una mayor velocidad reducía la autonomía y el tiempo de patrullaje, lo que complicaba las operaciones. Con base en esta experiencia, Wild Hornets modificó su diseño, priorizando el tiempo de vuelo sobre la velocidad.
Esta estrategia ha permitido a Sting aumentar su tiempo de vuelo en más de 20 minutos, lo que resulta crucial para detectar y seguir a los objetivos antes de actuar. La decisión de disminuir la velocidad se ha demostrado como un avance significativo en la eficacia de la defensa aérea ucraniana.