Un estudio de Iberinform, filial de Crédito y Caución, revela que en España hay actualmente 1.966.938 empresas registradas como activas, pero que no han publicado actos ni depositado cuentas en años. Estas empresas, denominadas “fantasma”, constituyen el 46% del total y representan un desafío significativo para los autónomos societarios, ya que cerrar un negocio no implica la eliminación de la empresa ni de sus obligaciones legales. En el último año, se han añadido 79.174 nuevas sociedades a esta categoría, incrementando en un punto porcentual su proporción respecto a las empresas activas.
La investigación indica que muchas de estas empresas han cesado sus operaciones o eran proyectos sin futuro, pero sus propietarios no han completado los procesos de disolución y liquidación. Como resultado, la existencia legal de estas sociedades se extiende más allá de su actividad económica inicial. La dificultad de afrontar los trámites para cerrar una empresa, que incluye costes de notaría, gestoría y registro, se señala como una de las principales razones de esta situación. Estos gastos suelen presentarse en momentos en los que los recursos económicos son limitados, lo que lleva a algunos autónomos y pymes a optar por mantener la sociedad inactiva en lugar de enfrentar los pagos inmediatos.
El informe destaca que el cierre de una sociedad puede ser especialmente oneroso para muchos autónomos, quienes a menudo carecen de fondos suficientes para cubrir los gastos asociados a la liquidación. Iberinform también apunta que numerosas microempresas insolventes no disponen de los recursos necesarios ni siquiera para iniciar el proceso de concurso de acreedores. La calificación de “fantasma” se basa en la falta prolongada de publicaciones de actos y depósitos de cuentas en los registros oficiales, diferenciándose de aquellas sociedades que han notificado su inactividad a Hacienda y siguen cumpliendo con sus obligaciones fiscales.
Adicionalmente, se ha observado una caída del 6,6% en el número de empresas que presentaron sus cuentas anuales en 2024, en comparación con el máximo registrado en 2021. Esta tendencia descendente desde 2022 ha reducido la cantidad de información financiera disponible sobre las empresas, un dato crucial para los inversores y analistas del mercado.
Contexto: En los últimos años, el tejido empresarial español ha enfrentado múltiples desafíos, incluidos los efectos de la pandemia y la inflación. Los datos del IBEX 35 y otros índices reflejan la situación económica del país, donde muchas pymes y autónomos luchan por mantenerse a flote. La burocracia y los costes administrativos relacionados con la disolución de empresas han llevado a un incremento en el número de sociedades inactivas, lo que plantea un problema estructural en la economía española. La falta de información financiera también puede afectar la confianza de los inversores en el mercado.