El Banco Santander ha anunciado la adquisición de Webster Financial por un importe de 12.000 millones de dólares (11.450 millones de euros), marcando su tercera gran transacción en menos de un año. La operación se produce en un contexto donde los bancos europeos están recuperando atractivo tras años de dificultades. Esta compra se suma a la venta de su negocio polaco por 7.000 millones de euros y a la adquisición del banco británico TSB por cerca de 3.000 millones de libras.
A pesar de la alta inversión, la compra de Webster incluye una prima de aproximadamente 1.500 millones de dólares sobre el valor de las acciones. Se estima que la fusión generará un ahorro en costes de 800 millones de dólares anuales, lo que podría traducirse en un valor actual de 6.000 millones de dólares para los accionistas de Santander, si se cumplen los objetivos establecidos.
No obstante, la compra viene acompañada de riesgos. Varias entidades europeas, como BBVA y HSBC, han fracasado en el sector bancario estadounidense en los últimos años. Además, Santander también está inmerso en la integración de TSB y en proyectos internos para consolidar sus operaciones, lo que podría complicar aún más su estrategia de expansión.
Para facilitar la integración, Santander ha decidido mantener al equipo directivo actual de Webster, buscando que esta entidad continúe operando como un banco estadounidense con conexiones a sistemas europeos.