Las empresas estadounidenses están autorizadas a realizar inversiones ilimitadas en Groenlandia, así como a explotar sus recursos naturales. Esta decisión permite a las compañías mineras operar sin restricciones en la región, lo que podría tener un impacto significativo en la economía local.
El presidente Donald Trump ha manifestado su intención de aumentar la presencia de Estados Unidos en el archipiélago, sugiriendo que podría utilizar medidas más agresivas para lograrlo. Las declaraciones recientes del mandatario indican una clara búsqueda de mayor control sobre esta estratégica área del Ártico.
Los analistas apuntan que el interés de Estados Unidos radica en los valiosos recursos que se encuentran bajo el hielo y en la importancia de las rutas comerciales y militares en la región. Este enfoque podría transformar la dinámica geopolítica en el Ártico.