Con el inicio de las rebajas de invierno, el comercio electrónico se enfrenta a un aumento significativo en la actividad fraudulenta. Este periodo, caracterizado por un alto volumen de ventas, está siendo aprovechado por ciberdelincuentes que crean tiendas online falsas para estafar a los consumidores. Recientes análisis de Panda Security revelan que miles de estas estafas están activas, muchas diseñadas para simular comercios legítimos y captar información bancaria o pagos.
Las ofertas de descuentos extremos, que en ocasiones superan el 90%, son una táctica común entre los estafadores. Los productos de alta demanda se promocionan a precios irrealmente bajos, lo que provoca decisiones de compra impulsivas y reduce la diligencia del comprador. Además, los ciberdelincuentes han mejorado sus métodos, creando sitios web con un diseño profesional y catálogos completos, complicando la identificación de fraudes por parte de usuarios no expertos.
El impacto de estas estafas no solo se traduce en pérdidas económicas directas para los pequeños negocios, sino que también afecta la confianza del cliente y puede generar un aumento en las reclamaciones. La reputación digital de estos comercios se ve comprometida, lo que puede resultar en costes de gestión difíciles de manejar.