La cotización de Indra ha caído más de un 16%, bajando de los 50 euros por acción tras la renuncia de los directivos de Escribano Mechanical and Engineering a su fusión con la empresa. Esta decisión fue influenciada por la presión ejercida por el Gobierno español, que busca cambios en la dirección de la compañía. Ángel y Javier Escribano han decidido no seguir adelante con una operación que había estado en discusión durante un año.
El plan de fusión, que se planteó en abril de 2025, tenía como objetivo la creación de un gran grupo nacional en el sector de la defensa. Sin embargo, se decidió que ambas empresas continuarían operando de manera independiente, aunque podrían colaborar en proyectos específicos relacionados con la modernización del Ejército español, que ha recibido importantes inversiones públicas. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, mencionó que el conflicto de intereses entre los hermanos Escribano y la dirección de Indra fue un factor determinante en esta decisión.
La situación ha generado tensiones en el consejo de administración de Indra y ha puesto de manifiesto la complejidad de las negociaciones en el sector público y privado. A pesar de los intentos por parte de la Oficina de Asuntos Económicos de Moncloa para que Ángel Escribano dejara su puesto, el directivo ha optado por mantener su posición al frente de la empresa.