Las tensiones en el sector financiero estadounidense han aumentado, especialmente en relación con Altice USA, ahora conocida como Optimum Communications. Las quiebras de empresas como First Brands Group y Tricolor Holdings han generado un clima de acusaciones entre las firmas de Wall Street, evidenciando un problema más amplio de sobreapalancamiento en el mercado.
Recientemente, el bufete de abogados Kirkland & Ellis ha cesado su relación con Optimum debido a la presión ejercida por sus clientes del capital riesgo. Esta decisión se produjo tras una demanda presentada por Optimum en noviembre, en la que se acusó a varios acreedores, incluidos Apollo y Ares, de participar en un "cártel ilegal". Aunque Kirkland no fue el autor de la demanda, se reconoce que la idea partió de David Nemecek, un socio clave del bufete.
Las repercusiones de estos conflictos son significativas, ya que reflejan un descontento creciente en el ámbito bancario y de capital riesgo, tras años de crecimiento sostenido. Firmas como JP Morgan y bancos boutique como Evercore y PJT Partners también han tenido que lidiar con este nuevo entorno de incertidumbre.