La reciente detención de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha generado una nueva ola de incertidumbre en los mercados internacionales. Esta intervención de Washington en el país latinoamericano ha reavivado un debate global sobre los autoritarismos contemporáneos, incluyendo figuras como Vladimir Putin y Daniel Ortega.
El comercio de armamento se encuentra en el centro de este conflicto, especialmente en la postura de los Veintisiete, quienes se guían por las directrices de la Unión Europea. En 2017, se estableció un embargo de armas contra Venezuela, que España también adoptó, motivada por preocupaciones sobre la democracia y los derechos humanos en el país. Este enfoque no es nuevo, ya que ha sido aplicado previamente a Rusia y China por sus respectivas violaciones de derechos humanos.
Desde 2020, España ha exportado armas y tecnologías de doble uso a regímenes autoritarios por un valor superior a 2.900 millones de euros, lo que equivale al 16,34% del total de sus exportaciones de este tipo de productos. Este contexto coloca a España en una posición destacada en el mercado armamentístico internacional, en medio de crecientes tensiones políticas.