El año 2026 se perfila como un periodo crucial para la evolución de la inteligencia artificial (IA) en el entorno empresarial. Expertos como Pilar Rojo, directora del HR Center en IE University, destacan que las nuevas capacidades de la IA incluirán un mayor razonamiento, multimodalidad y autonomía. En este contexto, las empresas deberán rediseñar roles laborales, permitiendo que la IA asuma tareas repetitivas, mientras que los empleados se enfocan en actividades que aporten más valor, como la creatividad y la gestión del cambio.
Por otro lado, Norbert Monfort, profesor de Management en ESADE, enfatiza la necesidad de una "Integración Ética" en el uso de la IA, que combine la inteligencia humana con la tecnología. Advierte que sin una atención adecuada, la brecha de habilidades podría ampliarse, subrayando la importancia de la formación continua. Además, la IA podría optimizar procesos de reclutamiento mediante descripciones de puestos y scouting predictivo de candidatos.
Ambos expertos coinciden en que el liderazgo auténtico será esencial para enfrentar el desafío de un entorno laboral cambiante y para cumplir con las expectativas de un talento que busca un propósito real y un equilibrio sostenible.