La fusión de SpaceX y xAI se presenta como un movimiento clave en la estrategia de Elon Musk para avanzar en sus proyectos de inteligencia artificial y exploración espacial. Esta operación, que combina la tecnología de IA de xAI con las capacidades de lanzamiento de cohetes de SpaceX, busca establecer "el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso dentro y fuera de la Tierra".
Se espera que la empresa fusionada alcance una valoración de 1,25 billones de dólares, aunque los detalles financieros del acuerdo no han sido divulgados. La adquisición se produce en un momento en que SpaceX planea una misión simplificada a la Luna, en un intento por recuperar el apoyo de la NASA, mientras que China ha mostrado interés en llegar al satélite antes de 2030.
Musk ha mencionado que este desarrollo es crucial para cumplir el "próximo capítulo" de SpaceX, que incluye la construcción de enormes centrales fotovoltaicas en órbita y centros de datos de IA. La empresa proyecta lanzar una constelación de satélites que funcionen como centros de datos en el espacio, utilizando energía solar para satisfacer la creciente demanda de electricidad para la computación de IA.