La inversión en investigación y desarrollo (I+D) de la Unión Europea se sitúa en solo el 2% de su PIB, equivalente a aproximadamente 400.000 millones de euros, lo que contrasta con el 3,5% del PIB de Estados Unidos, que alcanza los 945.000 millones de euros. Esta disparidad, que se ha mantenido constante a lo largo de los años, está afectando la competitividad y la autonomía tecnológica de Europa, provocando pérdidas millonarias para sus empresas.
Expertos del grupo de reflexión EuropeG, dirigido por Antoni Castells, advierten que esta situación podría dejar a Europa atrapada en una "trampa tecnológica media". A pesar de que la política industrial se ha vuelto crucial en la agenda económica comunitaria, la brecha en innovación con respecto a EE UU es significativa, alcanzando un 35% menos en inversiones.
Para revertir esta tendencia, el informe propone duplicar los fondos comunitarios, reformar la política de competencia y buscar una mayor integración política. Esta necesidad es respaldada por líderes del sector de telecomunicaciones de Europa, como Telefónica, cuyo presidente, Marc Murtra, aboga por la creación de un mercado consolidado que permita realizar las inversiones necesarias en la era tecnológica actual.