La construcción de la Jeddah Tower en Arabia Saudí ha recobrado impulso tras años de inactividad, marcando un hito significativo en la carrera entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos por atraer inversiones y desarrollar economías menos dependientes del petróleo. Este rascacielos, que busca superar el kilómetro de altura y alcanzar 157 plantas, fue presentado en 2011, y las obras comenzaron en 2013. Durante su primera fase, la estructura llegó a alcanzar 63 plantas antes de detenerse.
El nuevo contrato para finalizar la construcción se firmó el 2 de octubre de 2024. Desde entonces, la obra ha avanzado notablemente, superando las 100 plantas y los 400 metros de altura el 20 de abril de 2026. Según la actualización más reciente de la empresa Thornton Tomasetti, publicada el 18 de junio de 2026, la torre se encuentra cerca de la planta 104.
La complejidad del proyecto ha sido un factor determinante en su detención anterior. Para soportar el peso de la Jeddah Tower, los ingenieros diseñaron una losa de cimentación de cinco metros de espesor apoyada sobre 270 pilotes, algunos de los cuales se hunden hasta 105 metros. Además, una red de muros de hormigón interconectados está destinada a distribuir las cargas y mitigar los efectos del viento, evitando el uso de una estructura convencional con columnas y vigas.
La competencia entre ambos países se refleja no solo en la arquitectura, sino también en sus visiones de desarrollo. La Jeddah Tower se ha convertido en un símbolo del esfuerzo saudí por diversificar su economía, alineándose con el plan Vision 2030, que busca transformar la economía del país y reducir su dependencia del crudo. Esta ambición se manifiesta también en la rivalidad con Dubái, que ostenta el Burj Khalifa como el edificio más alto del mundo.
El proyecto de la Jeddah Tower no solo representa un desafío arquitectónico, sino también una declaración de intenciones de Arabia Saudí para posicionarse como un líder en el desarrollo urbano y la atracción de inversión extranjera. A medida que las obras avanzan, la estructura emblemática de Yeda podría redefinir el horizonte urbano de la región, atrayendo la atención internacional y potenciando el turismo.
Contexto: Desde su anuncio en 2011, la Jeddah Tower ha simbolizado las ambiciones de Arabia Saudí en el ámbito de la arquitectura y la economía. En el marco del plan Vision 2030, el país busca diversificar sus fuentes de ingresos, alejándose de la dependencia del petróleo. La competencia con Dubái, que ha conseguido consolidarse como un importante destino turístico y de inversión con el Burj Khalifa, añade una dimensión interesante a esta carrera en la que ambos países intentan atraer capital y mejorar su influencia en la región.