La campaña de forrajes de este año ha encontrado un salvavidas gracias a la creciente demanda de alfalfa en España y otros países europeos, impulsada por las condiciones de sequía. Este incremento se produce en un contexto de incertidumbre debido a la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, resultado de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha afectado a los mercados tradicionales de exportación, donde Emiratos Árabes y Arabia Saudí representan el 50% de las ventas.
Cristina Vendrell, presidenta de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA) y administradora del grupo leridano Venso, ubicado en Almacelles, destacó que nunca hubieran imaginado exportar tanto a mercados como Suiza o Irlanda. Estos nuevos destinos se han convertido en alternativas ante las dificultades de venta en los países que tradicionalmente eran sus principales compradores, donde algunos clientes ahora asumen parte del sobrecoste del transporte.
Luis Machín, director de AEFA, expresó que la guerra tuvo un impacto significativo en las exportaciones, especialmente al inicio del conflicto, cuando las mercancías estaban en tránsito y no pudieron llegar a su destino. Sin embargo, en los últimos tres meses, se ha observado una mejora en las exportaciones hacia Oriente Medio.
Este miércoles, AEFA presentó sus estimaciones de producción para la campaña 2026/27, anticipando un volumen total nacional de 960.929 toneladas, lo que representa una disminución del 4% en comparación con las 996.145 toneladas de la campaña anterior 2025/26. Los datos desglosados por comunidades autónomas, basados en estimaciones de superficie y producción de alfalfa y otros forrajes deshidratados, reflejan una tendencia a la baja en varias regiones productoras.
Aragón, que sigue siendo la comunidad autónoma líder en la producción de forrajes deshidratados, estima una producción de 551.983 toneladas para la campaña 2026/27, desglosada en 448.370 toneladas de alfalfa y 103.613 toneladas de otros forrajes, lo que representa una caída del 2% respecto a las 562.339 toneladas del ejercicio anterior. Esta cifra supone más de la mitad de la producción nacional total estimada. Catalunya y Castilla y León le siguen con 206.764 toneladas (-4%) y 124.514 toneladas respectivamente, manteniendo estabilidad en comparación con la campaña anterior. Castilla-La Mancha, por su parte, presenta una estimación de 36.500 toneladas, con variaciones mínimas.
Contexto: En los últimos años, el sector de la alfalfa en España ha estado atravesando desafíos debido a cambios climáticos y tensiones geopolíticas que han afectado a las exportaciones. La producción nacional de forrajes es esencial para la alimentación animal y la economía agrícola del país. La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada se ha convertido en un actor clave en la promoción y defensa de los intereses del sector, buscando adaptarse a un entorno cambiante y a las fluctuaciones del mercado internacional.