Los títulos de Banco Santander experimentaron una caída del 3,5% en la Bolsa española, cerrando en 10,70 euros, tras el anuncio de la compra de Webster Bank por 12.200 millones de dólares. Esta transacción, que incluye un 65% de pago en efectivo y un 35% en acciones del banco, ha generado cierta sorpresa entre los inversores, quienes esperaban un crecimiento orgánico o un aumento del dividendo.
A pesar de los descensos iniciales en Wall Street, donde las acciones cayeron cerca del 6%, los analistas consideran que los términos financieros de la operación son positivos. La firma de Ana Botín ha asegurado que, a pesar de la esperada ampliación de capital de 3.500 millones, se mantendrá su plan de remuneración y se comenzará un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 5.000 millones de euros.
Botín confía en que el mercado reconozca el potencial de esta estrategia a corto plazo, afirmando que el castigo bursátil es un reflejo de operaciones de arbitraje. La compra de Webster Bank podría ser una de las operaciones más significativas del año en el sector bancario.