La creciente dependencia de los servicios digitales estadounidenses en Europa está generando preocupaciones sobre la seguridad estratégica. Desde la reelección de Donald Trump, líderes europeos en sectores clave han instado a proveedores como Microsoft, Amazon y Google a establecer mecanismos de salida rápida para facilitar la transferencia de datos y sistemas a centros locales.
La influencia de plataformas como Gmail, Instagram y YouTube se ha vuelto omnipresente en la vida cotidiana de millones de europeos, así como el uso de software de Microsoft en entidades públicas. Además, servicios de computación en la nube como Azure y AWS son fundamentales para la infraestructura crítica del continente.
Sin embargo, este dominio plantea interrogantes sobre la fiabilidad de estos socios tecnológicos. Las preocupaciones han escalado, llevando el debate a instituciones como Bruselas, donde se evalúa cómo responder ante posibles crisis en la relación con estos proveedores.