La ciudad de Suzhou, en China, se ha convertido en un punto clave de la industria farmacéutica, abasteciendo a mercados globales con principios activos y medicamentos genéricos. Este centro, que alberga a ocho millones de habitantes, ha logrado fusionar su rica tradición cultural con avances en biotecnología, destacándose en la producción de fármacos que llegan a España y otros países.
La transformación de China en un líder del sector se ha intensificado desde que empresas farmacéuticas españolas como Grifols iniciaron colaboraciones con firmas locales hace casi una década. Este cambio ha permitido a la superpotencia asiática convertirse en un nodo esencial para el descubrimiento de nuevas moléculas y tratamientos, aumentando la dependencia de las farmacéuticas occidentales.
El Parque Industrial de Suzhou, erigido sobre un vasto pantano junto al lago Jinji, alberga laboratorios de alta seguridad, centros de ensayo y plantas de producción que forman la base de la industria farmacéutica en el país. Las autoridades locales han desarrollado un ecosistema que incluye empresas químicas, universidades y un marco regulatorio favorable, lo que facilita la investigación y el desarrollo en el sector.