La balanza comercial de España ha registrado un déficit histórico cercano a los 1.000 millones de euros, una transformación drástica desde los superávits de años anteriores. La dependencia energética del país de Venezuela se ha intensificado, lo que ha generado preocupación en el ámbito empresarial y diplomático español tras la reciente operación militar de Estados Unidos en Caracas.
En 2021, España disfrutaba de un saldo positivo en su comercio con Venezuela, con exportaciones de 108 millones de euros frente a importaciones de 63 millones de euros, lo que resultó en un superávit de 45,2 millones de euros. Sin embargo, en 2022, el panorama cambió drásticamente con un aumento de las importaciones de crudo, que alcanzaron 565 millones de euros, mientras que las exportaciones solo subieron a 134 millones de euros, cerrando el año con un déficit de 453,1 millones de euros.
El año 2023 mantuvo esta tendencia deficitaria, con exportaciones que crecieron a 145,7 millones de euros, pero importaciones que ascendieron a 619,7 millones de euros, ampliando el saldo negativo a 473,9 millones de euros. Esta situación se agrava por la crisis geopolítica, en un momento en que España se ha convertido en el cuarto cliente mundial de Venezuela, absorbiendo el 10% de sus exportaciones totales.