El año 2026 se presenta como un periodo crítico para la economía española, destacándose la inteligencia artificial como un elemento central en las estrategias empresariales. Las compañías buscarán implementar tecnologías que generen rentabilidad, dejando de lado la idea de que la tecnología es un fin en sí misma.
En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, se vislumbran oportunidades para impulsar innovaciones, como el hidrógeno verde y la IA agéntica, que requiere mínima intervención humana. Este enfoque busca no solo mejorar la eficiencia, sino también ofrecer experiencias personalizadas a los usuarios.
La sostenibilidad se reafirma como un principio esencial, sin el cual los proyectos no recibirán el respaldo necesario de la sociedad. Las empresas tendrán que adaptarse a un entorno exigente, donde la ética y los avances tecnológicos deben ir de la mano para enfrentar los desafíos contemporáneos.