ChatGPT, Gemini, Claude, DeepSeek y otras inteligencias artificiales parecen simples: escribimos nuestra petición o pregunta y recibimos una respuesta. Sin embargo, detrás de esta facilidad de uso existen dos parámetros que condicionan en gran medida la calidad de la respuesta obtenida y que, a menudo, pasan inadvertidos.
La temperatura y la longitud de respuesta no pueden modificarse directamente desde la mayoría de los chats convencionales. Normalmente, estos parámetros solo están disponibles mediante una API o herramientas avanzadas. La buena noticia es que podemos simular gran parte de sus efectos utilizando las instrucciones adecuadas en el prompt.
La temperatura afecta al grado de creatividad y variación de la respuesta, mientras que la longitud determina cuánto se desarrolla la explicación. Al combinar ambos elementos podemos transformar por completo el resultado obtenido a partir de una misma pregunta.
Qué hacen realmente estos dos parámetros
Los modelos de lenguaje no conocen las respuestas del mismo modo que una persona. Expresado de manera sencilla, calculan palabra a palabra cuál es la continuación más probable del texto. En este proceso, la temperatura determina hasta qué punto el modelo puede apartarse de la opción más previsible.
Una temperatura baja, cercana a cero, hace que el modelo elija casi siempre las respuestas más probables y conservadoras. Una temperatura alta permite seleccionar opciones menos previsibles, aportando mayor variedad y creatividad, aunque también aumenta el riesgo de imprecisiones o desviaciones.
No existe una temperatura correcta para todas las situaciones: depende de la tarea. Para resumir un contrato, explicar un concepto técnico o traducir un texto suele interesar un comportamiento más preciso y conservador. Para buscar nombres, redactar un correo creativo o proponer ideas originales puede resultar conveniente una mayor libertad.
Aunque la mayoría de las aplicaciones de inteligencia artificial no permiten modificar directamente este parámetro, podemos aproximarnos a su efecto mediante instrucciones explícitas.
Por ejemplo, podemos escribir:
«Dame una respuesta muy conservadora y literal, sin especular ni añadir interpretaciones propias».
Con esta instrucción estamos solicitando, en la práctica, un comportamiento similar al de una temperatura baja.
En cambio, podríamos indicar:
«Sé lo más original posible. Prefiero ideas poco convencionales, aunque sean más arriesgadas, antes que las opciones más obvias».
En este caso, el modelo se comportará de una manera más próxima a una temperatura alta.
Cómo controlar la longitud de la respuesta
Con la longitud ocurre algo parecido, aunque el mecanismo es diferente. El modelo genera texto hasta que considera que ha completado la respuesta o hasta que alcanza un límite de tokens establecido previamente.
Una respuesta más larga no equivale necesariamente a una respuesta mejor. Sin instrucciones concretas, muchos modelos tienden a extenderse con explicaciones, repeticiones o matices que no siempre resultan necesarios. Por el contrario, cuando buscamos un análisis profundo, una respuesta demasiado breve puede quedarse incompleta.
El problema no suele estar en el modelo, sino en que no le hemos indicado con precisión cuánto debe desarrollar la respuesta.
La solución es sencilla: incluir en el prompt una instrucción explícita sobre la extensión deseada. Podemos utilizar indicaciones como:
- «Respóndeme en una sola frase».
- «Resume la respuesta en tres puntos».
- «Explícalo en menos de 150 palabras».
- «Desarrolla cada apartado con ejemplos prácticos».
- «Analízalo con la máxima profundidad posible».
Cómo combinar temperatura y longitud
La temperatura y la longitud pueden utilizarse conjuntamente para adaptar la respuesta al objetivo concreto.
Una respuesta corta y conservadora suele ofrecer resultados precisos, directos y adecuados para tareas técnicas. En cambio, una respuesta extensa y creativa permite explorar alternativas, desarrollar ideas y encontrar planteamientos menos evidentes.
Por ejemplo, para obtener una respuesta técnica podríamos utilizar:
«Responde de forma precisa, literal y sin especular. Limita la respuesta a cinco puntos breves».
Para una sesión creativa, podríamos indicar:
«Propón ideas originales y poco convencionales. Explora distintas posibilidades y desarrolla cada propuesta con suficiente detalle».
Conocer estos dos parámetros, aunque sea de forma indirecta mediante las instrucciones que incluimos en cada prompt, nos permite pedir exactamente lo que necesitamos en lugar de conformarnos con la respuesta que la inteligencia artificial genera por defecto.