La situación en Indra se complica tras la reciente reunión en Moncloa, donde el presidente ejecutivo Ángel Escribano se mostró firme al negarse a renunciar a su cargo. A pesar de la presión del Gobierno, que busca su salida debido a tensiones surgidas por la integración fallida de su empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) con Indra, Escribano reafirmó su papel al frente de la compañía.
El Gobierno, representado por Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20, intentó forzar la dimisión de Escribano, pero este se mantuvo en su posición, argumentando el valor de su gestión. La negativa de Escribano bloquea temporalmente los planes de Moncloa y Sepi para un cambio en la presidencia de Indra, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de la empresa en el sector de la defensa.
El conflicto de interés en la integración de Indra y EM&E es visto como un punto crítico por el consejo de administración de Indra, que considera que esta transacción es esencial para su crecimiento en el ámbito de la defensa. Durante el año anterior, el Gobierno español otorgó a Indra el liderazgo en 17 programas de defensa, además de su participación en otros diez, lo que representa contratos por miles de millones de euros.