En los últimos dos años, ha surgido un nuevo tipo de fraude relacionado con el robo de vehículos de lujo, que se desvía de las tradicionales escenas de robos físicos. Este delito se lleva a cabo en la fase previa al traslado del automóvil, donde la logística digital juega un papel crucial.
El proceso involucra la utilización de "load boards", plataformas digitales donde se publican ofertas para el transporte de vehículos entre diferentes ubicaciones, incluyendo el origen, destino y precios. Este sistema ha crecido en popularidad, facilitando operaciones que antes requerían interacciones más directas. Sin embargo, esto también ha abierto la puerta a fraudes, ya que los atacantes pueden explotar vulnerabilidades digitales.
Una técnica común es el phishing, donde los delincuentes envían correos que parecen proceder de plataformas legítimas de transporte. Si un intermediario o transportista introduce sus credenciales en un sitio falso, los estafadores obtienen acceso a su cuenta, permitiéndoles actuar como si fueran la empresa auténtica. Este método ha contribuido al aumento de robos de coches durante el proceso de transporte.