El hotel del Algarrobico, una construcción de veinte plantas y más de cuatrocientas habitaciones, permanece como un símbolo del desastre urbanístico en España, a pesar de haber sido declarado ilegal por los tribunales. Este edificio, ubicado en la playa del Algarrobico en Carboneras, ha estado abandonado durante más de veinte años y representa una anomalía tanto física como moral en un entorno natural protegido.
La edificación se levantó en un área considerada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, destacada por su biodiversidad y paisajes volcánicos. El proyecto, respaldado por la promotora Azata del Sol, recibió una licencia de obras a finales de los años noventa a través de una modificación irregular del Plan de Ordenación Urbana, lo que ha suscitado un escándalo en la comunidad.
A día de hoy, el hotel sigue siendo visible desde varios kilómetros, lo que provoca incredulidad entre los visitantes y vergüenza entre aquellos que conocen su historia. Esta situación ha convertido al Algarrobico en un ejemplo de la lucha entre el desarrollo urbanístico y la conservación del medio ambiente en el litoral español.