El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, ha llevado a Adif a restringir la velocidad en un tramo de alta velocidad entre Madrid y Barcelona a 160 km/h. Esta decisión se produce tras el primer accidente mortal de alta velocidad en España, lo que ha suscitado dudas sobre la liberalización de este servicio. Expertos en infraestructura han encontrado traviesas de hormigón dañadas, lo que podría indicar un impacto significativo previo al descarrilamiento.
La investigación sobre las causas del siniestro está en curso, y no se descartan hipótesis. Se ha identificado un tramo de vía partido de aproximadamente 30 centímetros en el lugar del accidente, lo que ha llevado al ministro de Transportes, Óscar Puente, a solicitar que se determine si esta rotura fue una causa o consecuencia del descarrilamiento. Técnicos de las empresas encargadas de la conservación de la línea han confirmado que el estado de la vía es un punto crucial en la investigación.
Las empresas involucradas en el mantenimiento del tramo, que incluyen a Guinovart Obras, Azvi, y Ferrovial Construcción, realizaron una inspección preliminar horas después del incidente, donde notaron daños significativos en la infraestructura.