Caixabank ha confirmado que la vicepresidencia del banco quedará vacante tras la renuncia de Amparo Moraleda, quien ocupó el puesto durante un año, y que previamente había sido consejera independiente durante doce años. La entidad ha tomado la decisión de que el próximo vicepresidente sea un candidato independiente, lo que descarta a Teresa Santero, representante del FROB, que posee alrededor del 17% de las acciones de Caixabank.
El presidente de Caixabank, Tomás Muniesa, dejó el cargo al ascender a presidente no ejecutivo, lo que abrió la puerta a especulaciones sobre la posibilidad de una mayor influencia del Gobierno en el banco. Sin embargo, la entidad quiere frenar cualquier rumor sobre intentos del Ejecutivo por aumentar su control.
La situación en Caixabank se diferencia de eventos anteriores en otras compañías cotizadas, como Telefónica, donde el Gobierno, con un 10% de participación, logró influir significativamente en la dirección de la empresa. En el caso de Caixabank, se espera que el puesto de vicepresidente se cubra en el futuro, aunque por el momento permanecerá vacante.