El Gobierno alemán ha presentado un nuevo programa de subvenciones para vehículos eléctricos, con una dotación de 3.000 millones de euros, con el objetivo de impulsar las ventas en el mayor mercado automovilístico de Europa. Este plan, anunciado el 20 de enero de 2026, estará disponible para todos los fabricantes, incluidos aquellos de China, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la competencia desleal en el sector.
A pesar de la intención de apoyar a los fabricantes locales, no se impondrán restricciones basadas en el origen de los vehículos. Carsten Schneider, ministro de Medio Ambiente, destacó en la rueda de prensa que no hay evidencia de una gran afluencia de marcas chinas en el mercado alemán, a pesar de la creciente competencia que representan firmas como BYD.
El sector automovilístico alemán enfrenta múltiples desafíos, como la competencia de vehículos chinos más baratos, el aumento de costes laborales y energéticos, y las tensiones de la guerra comercial con Estados Unidos, lo que ha llevado a numerosos despidos en la industria. La decisión del Gobierno de no restringir el acceso a las ayudas a marcas chinas podría favorecer su expansión en Europa, donde continúan siendo competitivas gracias a sus bajos costes de producción.