En España, se estima que en la próxima década se producirán cinco millones de jubilaciones, mientras que solo se espera la llegada de 1.800.000 nuevas incorporaciones al mercado laboral. Esto implica una necesidad urgente de contar con una población activa de al menos 3.200.000 personas. Cesc Poch, responsable Confederal de Migraciones de UGT, enfatiza que la formación es esencial para los migrantes, quienes pueden contribuir significativamente a la economía del país.
Poch también critica las percepciones erróneas sobre la inmigración, señalando que en 2025 se registraron 1.200.000 entradas con visado turístico, mientras que solo 43.000 llegaron por mar. Muchos de estos inmigrantes poseen formación previa que les permite aspirar a empleos cualificados. Un ejemplo es un joven colombiano que, a pesar de haber estudiado Dirección de Empresas, trabaja en la construcción y aspira a formarse como instalador de placas solares.
Respecto a los menores no acompañados, Poch asegura que solo un 10% presentan comportamientos disruptivos, destacando que el resto está dispuesto a aprovechar oportunidades de formación para integrarse laboralmente. En un momento en que se prevé la regularización de 500.000 migrantes, UGT apela a la necesidad de esfuerzos para sacar a estas personas de la economía sumergida y facilitar su integración.