Los mercados han experimentado un notable optimismo tras el anuncio de un posible acuerdo entre la Casa Blanca e Irán, lo que ha llevado a una significativa reacción en los precios del petróleo y del gas natural. El barril de petróleo Brent, que comenzó la semana en 114 dólares, descendió a menos de 100 dólares, mientras que el gas natural cayó un 6,5%, alcanzando los 44 euros.
Este cambio en el panorama geopolítico ha impactado también en los mercados de renta variable, con los índices globales de acciones subiendo hacia máximos históricos. La temporada de resultados empresariales ha sido sólida, con muchas compañías superando las expectativas, lo que ha contribuido al optimismo generalizado. El rendimiento de los bonos gubernamentales ha caído, alejándose de los recientes máximos; el bono alemán a dos años se ha reducido en 15 puntos básicos, cotizando al 2,55%.
Las expectativas sobre la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) se han ajustado, con el mercado reduciendo la probabilidad de más de tres subidas de tipos este año a poco más de dos. Divergencias dentro del BCE sobre la necesidad de aumentar los tipos en junio se están haciendo evidentes, lo que añade incertidumbre al panorama económico en las próximas semanas.