El primer trimestre del año ha dejado al IBEX 35 y sus homólogos en un estado de volatilidad, influenciados por la incertidumbre relacionada con el conflicto en Irán. Las expectativas de una posible tregua que permita reabrir el estrecho de Ormuz han aumentado, pero el escenario sigue siendo incierto. La situación podría deteriorarse rápidamente si el conflicto se prolonga, con el precio del petróleo alcanzando entre 130 y 150 dólares por barril, lo que impactaría negativamente en la economía global y podría incrementar la inflación en casi dos puntos porcentuales.
Los analistas de UBS han recomendado a los inversores adoptar una “cartera de guerra”, adaptada a un entorno de alta incertidumbre. La presión sobre los bancos centrales podría intensificarse, y las caídas en los mercados son una posibilidad real si se descarta una solución rápida al conflicto. En este contexto, el sector energético se perfila como el gran beneficiado, con empresas como Eni y Repsol bien posicionadas para capitalizar el aumento de los precios del crudo.
Además, el próximo viernes se publicarán datos macroeconómicos importantes, incluyendo cifras sobre el empleo en Estados Unidos, lo que podría influir en el comportamiento de los mercados, especialmente con los días festivos a la vista.