Las acciones de BFF Bank han sufrido una caída histórica del 54,94% en la Bolsa de Milán, alcanzando su mayor descenso registrado tras la revelación de problemas en su gestión de préstamos. La entidad ha admitido que una revisión llevada a cabo por el Banco de Italia ha identificado más dificultades relacionadas con su negocio de factoring y la clasificación de su exposición crediticia, lo que podría resultar en "pagos atrasados adicionales".
La exposición crediticia del banco podría ascender a 1.300 millones de euros, lo que ha contribuido a agravar la crisis que enfrenta la entidad. Hace casi dos años, el regulador italiano cuestionó la clasificación de BFF respecto a su exposición frente a organismos estatales, lo que llevó a la suspensión temporal del pago de dividendos, aunque esta restricción fue levantada en noviembre, generando esperanzas entre los inversores.
Sin embargo, las expectativas no duraron, ya que en febrero el banco revisó a la baja sus previsiones y anunció la salida de su consejero delegado, Massimiliano Belingheri, quien fue reemplazado por Giuseppe Sica. A pesar de estos cambios en la dirección y el compromiso de realizar una evaluación exhaustiva de los impactos en relación con los requisitos de capital, la confianza de los inversores sigue siendo incierta.