Las autoridades europeas de supervisión han emitido nuevas directrices para integrar los riesgos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las pruebas de resistencia del sistema financiero. Esta iniciativa busca fortalecer la coherencia en la evaluación de estos riesgos en la industria financiera, un enfoque que ha sido relativamente nuevo hasta ahora.
Las directrices conjuntas de la EBA (banca), ESMA (mercados) y Eiopa (seguros) establecen que los supervisores deben definir principios y consideraciones metodológicas basadas en los objetivos de cada prueba. Se sugiere que, en una fase inicial, el foco se ponga en los riesgos climáticos y ambientales, considerando tanto amenazas físicas como de transición.
Además, estas pautas destacan la importancia de asignar recursos adecuados, incluyendo personal especializado y capacidades para la recopilación de datos de calidad. Los supervisores también contemplan la posibilidad de extender el análisis a otros factores ESG en el futuro, dependiendo de la disponibilidad de herramientas adecuadas.