La Reserva Federal de EE.UU. ha decidido aumentar los tipos de interés en 25 puntos básicos, estableciéndolos entre el 3,75% y el 4%, marcando la primera subida desde julio de 2023. Esta acción tiene como objetivo combatir una inflación que se mantiene alta y lejos de la meta del 2%, además de prever otra subida antes de que finalice el año.
La decisión fue tomada de manera unánime por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), rompiendo así una pausa en la política monetaria estadounidense que había mantenido la Fed durante todo el año. Este aumento se produce en medio de presiones inflacionarias, en parte provocadas por el encarecimiento energético derivado de la guerra en Irán.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, enfrenta este desafío frente a la presión del expresidente Donald Trump, quien había estado abogando por mantener los tipos bajos. Warsh ya había anticipado esta posibilidad a finales de agosto durante el simposio de Jackson Hole, donde destacó que si la inflación no mostraba una tendencia clara hacia el objetivo del banco central, habría "trabajo por hacer".
En su nueva evaluación económica, la Fed ha actualizado sus previsiones, pronosticando un crecimiento del PIB del 2,4% para 2026 y una inflación del 3,7% para ese mismo año, que se moderará al 2,3% en 2027.
A pesar de la presión inflacionaria, la Fed había mantenido los tipos de interés sin cambios durante el año, hasta esta reciente decisión. Este movimiento marca un cambio significativo en la política monetaria, ya que el aumento de tipos implica una respuesta activa a las condiciones económicas actuales.
Contexto: La Reserva Federal ha estado lidiando con una inflación persistentemente alta, lo que ha llevado a una serie de debates sobre la política monetaria adecuada. Desde julio de 2023, la Fed no había realizado ajustes en los tipos de interés, lo que había generado preocupaciones sobre el impacto de la inflación en la economía estadounidense. La situación en Irán ha sido un factor crucial en esta dinámica, elevando los precios de la energía y afectando las proyecciones económicas. La decisión de la Fed podría tener repercusiones en los mercados financieros y en la economía global, especialmente en un contexto donde las políticas monetarias son un tema candente en la política estadounidense.