La banca en la sombra ha alcanzado un volumen de activos de 238,8 billones de dólares, lo que representa casi el 49% de todos los activos financieros en el mundo. Este sistema, que incluye fondos de inversión y entidades de crédito privado, ha despertado preocupación entre los reguladores debido a la falta de supervisión tradicional.
Recientemente, importantes instituciones como Blackstone, BlackRock y Morgan Stanley han decidido restringir las retiradas de capital en sus fondos de crédito, lo que ha generado un clima de alarma en el sector. Estas entidades operan con capital de inversores y, a diferencia de los bancos, no captan depósitos, lo que las hace vulnerables a situaciones de liquidez.
El análisis de Funcas indica que los nuevos controles regulatorios han llevado a los bancos a ser más cautelosos en la concesión de préstamos, especialmente hacia empresas que presentan un alto riesgo. Además, el segmento de crédito privado, considerado el más dinámico de la banca en la sombra, ya supera los tres billones de dólares.
Los analistas también alertan sobre el posible impacto de una burbuja relacionada con la inteligencia artificial, que podría poner en peligro aproximadamente 300.000 millones de dólares en pagos debido al riesgo de impago de numerosos proveedores de software.