En un contexto de creciente presión en el sector bancario europeo, BBVA ha decidido aumentar su dividendo a cuenta en un 16%, alcanzando un récord de 0,37 euros por acción. Esta medida se produce mientras las entidades financieras en la zona euro enfrentan una disminución en sus ratios de capital, con una media de solvencia que ha caído por segundo trimestre consecutivo hasta finales de junio.
Por su parte, Banco Santander se encuentra en una posición más sólida, con un capital de máxima calidad (CET1) del 14,02%, lo que representa un aumento de 56 puntos básicos en comparación con 2025. A pesar del impacto de su adquisición de TSB en el Reino Unido, que ha restado casi 60 puntos básicos a su solvencia, Santander se mantiene optimista respecto a su capacidad para recuperar un nivel de capital del 13% antes de finales de 2026.
El banco ha comunicado a los analistas que, a pesar de sus ambiciosas adquisiciones, hay una posibilidad creciente de que Santander realice un reparto extraordinario de solvencia a sus accionistas. Este movimiento podría llevarse a cabo en 2028, coincidiendo con el cierre de su plan estratégico trianual, y se contempla que el 13% sea la cifra óptima para permitir tales distribuciones.
En contraste, BBVA, cuya meta de capital óptimo es del 12%, ha estado generando más solvencia de la que distribuye. Durante la primera mitad de este año, ha acumulado 20 puntos básicos adicionales en su capital, lo cual le permite mantener su política de distribución de dividendos cada vez que supera este umbral.
A pesar de la tendencia general de recortes en el capital entre las principales entidades financieras europeas, como CaixaBank y Sabadell, que también han reportado caídas en sus ratios de solvencia, tanto BBVA como Santander han logrado mantenerse a flote y, en algunos casos, mejorar sus posiciones. Este comportamiento contracorriente destaca la estabilidad financiera de estos bancos en un entorno complicado.
Contexto: El sector bancario español ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, con fusiones y adquisiciones que han redefinido el panorama financiero. Santander y BBVA son dos de las entidades más grandes del país, y su desempeño puede influir en la percepción del mercado sobre la economía española. La necesidad de mantener ratios de solvencia adecuadas es crucial, especialmente en un entorno donde la regulación y la competencia internacional son cada vez más exigentes.