El Banco de España ha ajustado sus previsiones de crecimiento para la economía española, elevando su pronóstico para 2024 al 2,8%, lo que representa un aumento de cinco décimas respecto a lo que se había anticipado en junio. Esta corrección se produce en un contexto donde la expansión del PIB entre julio y septiembre de este año se estima en 0,6%, inferior al 0,8% registrado en el segundo trimestre. Ángel Gavilán, Director General de Economía y Estadística del banco, subrayó que esta desaceleración se debe a la reducción en el consumo y la inversión.
El informe también destaca que, a pesar de la moderación en la tasa de inflación, que se está viendo favorecida por la disminución de precios en el petróleo, alimentos y el IVA de electricidad, persisten riesgos relacionados con el aumento de los precios de los servicios. Esta situación se produce en un momento en el cual el Instituto Nacional de Estadística (INE) está a punto de actualizar sus cifras de crecimiento post-pandemia, aunque el Banco de España no anticipa que estas nuevas cifras desactualicen sus proyecciones macroeconómicas.
El turismo ha sido un pilar importante para la economía, contribuyendo con tres puntos al crecimiento del 0,8% en el segundo trimestre. Sin embargo, Gavilán advirtió que la "senda se está agotando", sugiriendo que ya se ha alcanzado el máximo impacto positivo que puede aportar el turismo a la economía nacional. Esto se refleja en la creciente preocupación por la desaceleración del ritmo de expansión en varios indicadores, incluyendo el empleo y los índices de confianza, como los PMIs.
El Banco de España también ha hecho hincapié en la debilidad del consumo, a pesar del crecimiento poblacional en el país. El informe indica que el gasto medio por hogar ha mostrado signos de atonía, afectando a todos los estratos de la población, independientemente de su nivel de ingresos o edad. Sin embargo, se observa una excepción en los hogares con personas jóvenes, quienes han mostrado una mayor resiliencia en sus patrones de gasto.
En resumen, la economía española enfrenta un panorama mixto, con un crecimiento moderado y ciertos sectores mostrando signos de desaceleración. A medida que se acercan las actualizaciones de los datos del INE, las proyecciones del Banco de España indican una tendencia de crecimiento positivo para los próximos años, a pesar de los desafíos actuales.
Contexto: La economía española ha mostrado una notable recuperación desde los estragos provocados por la pandemia de COVID-19. En este proceso, sectores como el turismo han sido fundamentales para reactivar la actividad económica. Sin embargo, el aumento de precios y la presión inflacionaria son factores que han comenzado a afectar el consumo y la inversión. En este contexto, el Banco de España juega un papel crucial al ajustar sus previsiones para ofrecer un panorama más claro sobre la evolución económica del país en los próximos años.