La inflación en la eurozona experimentó un aumento significativo en marzo, alcanzando el 2,5%, según datos provisionales publicados por Eurostat. Este incremento está principalmente ligado al encarecimiento de la energía, que ha sido exacerbado por el reciente conflicto en Irán. En comparación, España reporta la tasa más alta entre las principales economías de la región, con un 3,3%, mientras que Italia y Chipre tienen los niveles más bajos, en 1,5%.
El Banco Central Europeo (BCE) está considerando una subida de tipos de interés en su próxima reunión, programada para el 30 de abril. Esta posible medida se produce tras un periodo de tipos anclados en el 2%, que ha estado vigente desde junio de 2025. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha señalado que los mercados tienen expectativas excesivamente optimistas sobre el impacto del conflicto, el cual podría tener repercusiones durante años.
El precio del petróleo ha experimentado una subida histórica del 55% en marzo, lo que ha contribuido a la escalada de precios, especialmente en el sector energético. Aunque otros sectores, como servicios y productos no energéticos, muestran signos de desinflación, la presión inflacionaria sigue siendo intensa, afectando a los ciudadanos europeos.