Los países conocidos como frugales, que incluyen a Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia, han expresado su preocupación por la propuesta de presupuesto de la Comisión Europea para el periodo 2028-2034, que asciende a casi dos billones de euros. En una declaración emitida tras una reunión en Berlín, instaron a que el presupuesto sea reducido “de manera equilibrada” en todas las categorías. Los líderes de estas naciones hicieron un llamado para recortar “varios cientos de miles de millones” de euros a la propuesta presupuestaria.
Durante la reunión, los líderes discutieron la necesidad de que el presupuesto de la Unión Europea no sea una excepción en tiempos de consolidaciones fiscales dolorosas que enfrentan prácticamente todos los Estados miembros. En su comunicación, enfatizaron que la Unión Europea debe tomar decisiones claras y reorganizar sus prioridades presupuestarias, al igual que lo hacen en sus respectivos países. Además, señalaron que, aunque el presupuesto debería crecer para abordar las prioridades estratégicas de la UE, este aumento debe ser moderado.
Los asistentes a la junta incluyeron al canciller alemán Friedrich Merz y al canciller austriaco Christian Stocker, así como a los primeros ministros de Dinamarca y Finlandia, Mette Frederiksen y Petteri Orpo, respectivamente. Sus homólogos de Suecia y Países Bajos, Ulf Kristersson y Rob Jetten, participaron a través de videoconferencia.
Además, los seis países solicitaron una “evaluación holística” de los flujos de pago dentro de las negociaciones, alegando que el nivel de compromisos de pago pendientes en el marco financiero actual es excepcionalmente alto. También exigieron que las instituciones comunitarias gestionen su carga de trabajo de acuerdo con los niveles de personal ya existentes y que se corrijan los desequilibrios netos excesivos entre los Estados miembros.
Los firmantes de la declaración, que abarcan desde el conservador Merz hasta la socialista Frederiksen, afirmaron que el nuevo presupuesto debe estar respaldado por un marco legislativo y regulatorio que sea “eficiente, socialmente responsable y favorable a las empresas”, priorizando de manera significativa estas consideraciones.
Contexto: La discusión sobre el presupuesto de la Unión Europea se produce en un contexto de creciente presión fiscal en varios Estados miembros. En los últimos años, la UE ha enfrentado desafíos financieros significativos, exacerbados por la pandemia de COVID-19 y las crisis energéticas. Este debate es crucial para el futuro de la financiación comunitaria y el desarrollo de políticas que respondan a las necesidades económicas actuales. Las decisiones que se tomen en relación con este presupuesto afectarán a múltiples sectores en España, un país que ha sido receptor neto de fondos europeos y que se beneficia de programas de cohesión y desarrollo regional.