La reciente incompatibilidad entre las industrias militares de Francia y Alemania en el desarrollo del futuro avión de combate ha puesto en peligro un proyecto conjunto y podría afectar el futuro del tanque europeo. Este desencuentro resalta la fragmentación en la Unión Europea, donde prevalecen los intereses nacionales sobre los objetivos comunes.
En 2025, se anunció el programa de defensa ReArm Europe 2030, que se prevé costará 800 millones de euros hasta 2030. Sin embargo, solo 150 millones de euros de este total podrán financiarse a través del nuevo instrumento de crédito SAFE, lo que implica que cada país deberá financiar el resto a través de mayor endeudamiento, utilizando créditos del BEI o desviando fondos de cohesión.
La activación de la cláusula de escape permitirá a los gobiernos financiar el gasto en defensa, con un límite anual del 1,5% del PIB, aunque esto se suma a la presión existente para reducir la deuda pública. A partir de 2030, se deberán considerar los nuevos fondos en el ajuste fiscal, lo que podría complicar aún más la situación financiera de los países involucrados.