El yen japonés experimentó movimientos significativos en el mercado de divisas, subiendo hasta un 1,4 % frente al dólar durante la mañana del 3 de agosto de 2026, aunque más tarde perdió gran parte de esa ganancia debido a la volatilidad del mercado. Esta situación se produjo tras una intervención coordinada entre Japón y Estados Unidos para estabilizar la moneda japonesa, que había alcanzado niveles bajos no vistos en casi 40 años.
La intervención tuvo lugar el 31 de julio, cuando el Ministerio de Finanzas de Japón y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos llevaron a cabo acciones en el mercado chino para adquirir yenes. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, declaró que esta medida se tomó en respuesta a la "volatilidad excesiva y los movimientos desordenados del yen". Sin embargo, no se especificó el monto exacto de la intervención.
Katayama destacó que esta fue la primera acción conjunta de este tipo desde 1998 y subrayó la importancia de la "comunicación fluida" entre Japón y Estados Unidos en este ámbito. El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interpretó la intervención como una señal de amistad entre ambos países. Por su parte, Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., expresó su firme apoyo a las acciones monetarias adoptadas por Japón para corregir la "considerable infravaloración del yen".
Además, Bessent elogió las políticas fiscales de Tomomi Takaichi, quien ha implementado un enfoque expansionista que ha suscitado dudas en los mercados de bonos y ha contribuido a la debilidad del yen. En este contexto, el secretario del Tesoro estadounidense mencionó que la administración de Katayama está entrando en una nueva fase de la Abenomics, un conjunto de políticas económicas que busca revivir la economía japonesa tras décadas de deflación y estancamiento.
Las acciones del 31 de julio se producen en un contexto donde el yen había estado enfrentando una presión significativa, lo que llevó a las autoridades a actuar para evitar una mayor depreciación. La intervención es vista como un esfuerzo por restaurar la confianza en la moneda japonesa y en la economía del país.
Contexto: Desde la implementación de las políticas de Abenomics en 2013 por el ex primer ministro Shinzo Abe, Japón ha intentado salir de un prolongado periodo de baja inflación y estancamiento económico. Las intervenciones en el mercado cambiario no son comunes y se utilizan en situaciones extremas para estabilizar la moneda. Con el yen en declive, la colaboración con Estados Unidos es un elemento crucial para Japón, dado el impacto que la fortaleza o debilidad del yen tiene sobre su economía, especialmente en un entorno global cada vez más interconectado.