En junio de 2026, Estados Unidos logró la creación de 57.000 puestos de trabajo, lo que permitió una reducción de la tasa de desempleo en una décima, situándose en 4,2%. Este dato se presenta en medio de un contexto económico donde el PIB del país creció un 0,4% en el segundo trimestre, una décima menos que en el trimestre anterior.
Según la primera estimación publicada por la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, el crecimiento del producto interior bruto anualizado alcanzó un 1,5% entre abril y junio, comparado con el 2,1% del primer trimestre de 2026. Este crecimiento se vio impulsado por el aumento del gasto de los consumidores, la inversión y las exportaciones. Sin embargo, el gasto público disminuyó y las importaciones aumentaron, lo que limitó el avance del PIB, ya que estas últimas se restan en el cálculo del mismo.
El índice de precios del gasto en consumo personal también mostró cambios significativos, con un incremento del 3,7% en junio respecto al año anterior, aunque esta cifra es cuatro décimas inferior a la de mayo. Al excluir alimentos y energía, el índice PCE subyacente aumentó un 3,3%, ligeramente por debajo del 3,4% registrado el mes anterior.
En el ámbito monetario, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió mantener los tipos de interés en el rango objetivo de 3,50% a 3,75%, en una reunión celebrada recientemente.
Estas cifras reflejan una economía estadounidense que, aunque muestra signos de crecimiento, enfrenta retos significativos debido al aumento de las importaciones y la reducción del gasto público. La combinación de un crecimiento moderado del PIB y las presiones inflacionarias subraya la complejidad del entorno económico actual.
Contexto: El crecimiento del PIB estadounidense se vuelve un tema de interés dado su impacto en la economía global, especialmente para países con vínculos comerciales estrechos con EE. UU., como España. En el último año, las tensiones comerciales y las decisiones de la Reserva Federal han influido en el comportamiento de los mercados, afectando tanto a las empresas como a los consumidores. La evolución de la economía estadounidense, incluida la evolución de la tasa de desempleo y la inflación, es crucial para la salud económica de muchas naciones y para la estabilidad del euro en los mercados internacionales.