El impacto de Irlanda en las cifras económicas de la eurozona es significativo, a pesar de su población de solo cinco millones de habitantes. Este país se ha convertido en un centro crucial para numerosas multinacionales, especialmente en sectores como el farmacéutico, tecnológico y de leasing de aeronaves. Según un informe elaborado por el servicio de estudios de CaixaBank, el modelo económico de Irlanda influye notablemente en los cálculos del PIB europeo, a pesar de que otros países como Alemania, Francia, Italia y España son los que más contribuyen al resultado final.
La economista Rita Sánchez Soliva, autora del estudio, indica que Irlanda no distorsiona las estadísticas económicas debido a su peso en la eurozona, sino porque es el lugar donde se registra una porción significativa de la economía intangible global. Antes de 2015, Irlanda ya desempeñaba este papel gracias a un bajo impuesto de sociedades y a un marco legal atractivo para la localización de activos intangibles, como patentes y derechos de explotación.
El año 2015 marcó un cambio en las dinámicas fiscales internacionales. La intensificación de las normas contra la ingeniería fiscal y un régimen que permite la amortización favorable de activos intangibles reforzaron aún más la posición de Irlanda como un destino atractivo para estas propiedades. La estabilidad institucional, la seguridad jurídica y el acceso al mercado único europeo han sido factores determinantes en esta evolución.
Cuando una multinacional decide trasladar la propiedad de una patente o software a Irlanda, dicha operación se registra como una inversión en el país. Sin embargo, debido a que estos intangibles están localizados en el extranjero, también deben contabilizarse como una importación de servicios. En el trimestre en que se realiza la operación, el efecto sobre el PIB es neutral, pero una vez que estos activos se integran en el stock de capital de la economía, el impacto se manifiesta en cifras más amplias.
El informe de CaixaBank destaca cómo este modelo ha permitido a Irlanda atraer a algunas de las principales empresas del mundo, generando un volumen considerable de negocios a través de un número relativamente reducido de empresas. Este fenómeno no solo afecta las estadísticas irlandesas, sino que también tiene repercusiones en los cálculos del PIB de otros países de la eurozona.
Contexto: Irlanda ha sido un destino clave para la inversión extranjera, especialmente en tecnología y farmacéutica. Su entorno fiscal favorable ha atraído a gigantes como Google, que tienen su sede en Dublín. Este fenómeno ha despertado el interés de otros países europeos que buscan replicar su éxito, mientras que la Unión Europea ha intensificado sus esfuerzos para regular la fiscalidad corporativa y evitar la erosión de la base imponible en el continente.