La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se enfrenta a una fase de incertidumbre a partir de hoy, coincidiendo con la finalización del mandato de su presidenta, Cani Fernández, quien ha ocupado el cargo durante seis años. Sin posibilidad de renovación, la situación podría llevar a que Fernández permanezca de forma interina, similar a lo que ocurrió con su predecesor, José María Marín Quemada, que estuvo en un limbo legal durante nueve meses.
Además de Fernández, otros dos consejeros, Carlos Aguilar y Josep María Salas, también entran en esta situación, junto con la consejera Pilar Sánchez, quien dejó su puesto hace meses. Hasta el momento, no se han anunciado posibles sustitutos para estos cargos, lo que genera especulaciones sobre la dirección política que tomará el gobierno de Pedro Sánchez en la renovación de la CNMC.
La CNMC tiene numerosos procedimientos en curso, pero se destacan tres retos clave: la gestión de los expedientes sancionadores relacionados con el apagón, la supervisión de los servicios digitales y la reforma de la ley de competencia en España. La falta de una renovación efectiva de los cargos podría acentuar el bloqueo y la incertidumbre en el organismo regulador.