La transformación demográfica global está afectando la economía y la organización social en múltiples niveles. Mientras las tasas de natalidad disminuyen tanto en países occidentales como en emergentes, se prevé que solo África continúe viendo un aumento en su población. Este cambio ha hecho que los países del sur de Europa se posicionen entre los más longevos del continente, lo que plantea nuevos retos para los sistemas de bienestar social.
Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, sostiene que esta situación exige un nuevo enfoque, sugiriendo un cambio de perspectiva hacia el "rejuvenecimiento" en lugar de centrarse en el envejecimiento. A nivel individual, muchas personas mayores de 60 años se encuentran en mejores condiciones de salud y capacidad que generaciones anteriores.
Este fenómeno no solo se trata de longevidad, sino de un cambio estructural que influye en el mercado laboral y en la economía. Según Fernández Palacios, la creciente esperanza de vida presenta oportunidades que deben ser aprovechadas, destacando que la generación sénior, mayores de 55 años, tiene un potencial significativo para contribuir a la sociedad. Es esencial que empresas y gobiernos colaboren para integrar a estos individuos activos en la vida laboral.