El PIB de España creció un 0,6% en el primer trimestre de 2026, lo que representa una desaceleración de dos décimas en comparación con el final de 2025. Esta ralentización ha sido confirmada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que destaca que la demanda interna fue el principal motor del crecimiento, aportando cinco décimas, mientras que el sector exterior solo contribuyó con una décima.
Durante el primer trimestre, el consumo de los hogares mostró un crecimiento moderado del 0,6%, tres décimas menos que en el trimestre anterior. En contraste, el gasto público se aceleró, aumentando a un ritmo del 0,5%, y las instituciones sin fines de lucro presentaron un crecimiento del 2%, lo que representa un incremento de 1,4 puntos en su avance. La inversión también se desaceleró, avanzando solo un 0,4%, la tasa más baja desde el tercer trimestre de 2024.
A pesar de la desaceleración, el crecimiento interanual del PIB se situó en el 2,7%, impulsado exclusivamente por la demanda nacional, que aportó 3,5 puntos. Sin embargo, la demanda externa restó ocho décimas, lo que refleja la presión que ejerce el contexto internacional, especialmente el conflicto en Irán.