La reciente ofensiva económica de Estados Unidos contra Irán, bajo la operación denominada 'Paria Económico', ha llevado a la tensión entre Washington y Pekín. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció medidas que afectan a empresas ubicadas en Hong Kong y en el continente chino, aunque se decidió no incluir a las grandes instituciones financieras de China en esta lista. Esta decisión se produce en un contexto donde China importa el 90% del petróleo iraní.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos han generado una respuesta contundente por parte de Irán, que se ha preparado para enfrentar lo que ha denominado el "DÍA D económico". En este conflicto, el precio del petróleo ha alcanzado los 94 dólares por barril, reflejando la inestabilidad del mercado debido a las tensiones geopolíticas. Además, el presidente Donald Trump ha intensificado su amenaza económica contra Teherán, lo que ha añadido presión a la situación.
Pekín ha advertido que tomará "todas las medidas necesarias" si Washington decide extender las sanciones a empresas chinas. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China subrayó la firme oposición de su país a las sanciones unilaterales que considera ilegales y sin fundamento en el derecho internacional. Esta postura se sostiene en la importancia de la relación comercial entre ambos países, especialmente con la cumbre que se celebrará en Washington entre Trump y su homólogo Xi Jinping en aproximadamente un mes.
La cumbre está considerada crucial para la economía mundial, ya que los líderes abordarán la posibilidad de extender una tregua de un año en su prolongada guerra comercial, la cual se acordó en octubre del año pasado. Este acuerdo se consolidó tras la visita de Trump a Pekín en mayo, que fue descrita como cordial y productiva. Sin embargo, cualquier incremento significativo en las sanciones de EE.UU. podría poner en riesgo esta relación, justo antes de la reunión entre ambos presidentes.
A pesar de que las principales refinerías estatales chinas están cumpliendo con las sanciones al petróleo iraní, Pekín ha permitido que las refinerías privadas continúen importando y procesando crudo de Irán. En respuesta a las sanciones impuestas por EE.UU. a algunas de estas refinerías a principios de este año, China ha instruido a las empresas nacionales para que ignoren dichas restricciones.
Contexto: La relación entre Estados Unidos y China ha estado marcada por una guerra comercial que comenzó en 2018, con la imposición de aranceles recíprocos. Desde entonces, ambos países han tratado de encontrar un terreno común a través de negociaciones, aunque las tensiones han persistido debido a temas como el comercio, la tecnología y ahora las sanciones relacionadas con Irán. La importancia del petróleo iraní para China y su papel en la economía global son factores que complican aún más esta dinámica, haciendo que la próxima cumbre entre Trump y Xi sea un evento de gran relevancia para el futuro de las relaciones económicas internacionales.