Desde 2025, las empresas que se centran en activos físicos han superado en un 35% a los modelos capital light, según Goldman Sachs. Este cambio sugiere un renovado interés por las compañías relacionadas con infraestructuras, energía y capacidad industrial, en un contexto donde la inversión en activos tangibles está cobrando mayor importancia.
El término HALO (Heavy Assets, Low Obsolescence) describe a estas empresas, que se benefician de tener activos estratégicos y ciclos de inversión prolongados. Según Mathieu Racheter de Julius Baer, estas compañías ofrecen una protección estructural frente a los cambios tecnológicos rápidos, lo que les otorga estabilidad en un entorno de transformación constante.
Las grandes tecnológicas están impulsando esta transformación, con una estimación de inversión de 1,5 billones de dólares en capex entre 2023 y 2026, para infraestructura relacionada con la inteligencia artificial y nuevos sistemas de computación. Esto supera la inversión total de estas empresas antes de 2022.
Además, las empresas que antes representaban el modelo asset light se han convertido en grandes consumidoras de energía y recursos industriales. Tomás Maraver, CIO de Nartex Capital, observa que el enfoque del mercado se está desplazando hacia los proveedores de componentes necesarios para construir infraestructuras, en lugar de centrarse únicamente en los propietarios de las mismas.