Las aseguradoras Munich Re y Swiss Re informan que las catástrofes naturales generaron pérdidas superiores a 85.700 millones de euros en el año anterior. Un análisis reciente revela que las carteras de renta variable global pueden sufrir pérdidas que alcanzan hasta nueve veces el daño directo causado por efectos adversos en los activos. La OCDE advierte que el cambio climático podría reducir el PIB mundial hasta en seis puntos porcentuales.
El estudio de Nathan Faigle de MSCI Research & Development destaca que en escenarios extremos, las pérdidas en carteras de renta variable podrían llegar al 46,3%, mientras que el riesgo físico directo representa solo un 5,48%. En una evaluación de 18 gestoras principales, se encontró que el 55% de las inversiones enfrentan riesgos significativos, afectando cerca de una cuarta parte del valor total de los activos analizados.
Las olas de calor y la escasez de agua son identificadas como las principales amenazas, con el 89% de los activos expuestos a al menos dos peligros diferentes. Estos hallazgos son cruciales para gestores de activos a largo plazo, incluidos fondos de pensiones y fondos soberanos, como el noruego Norges Bank, que estima una pérdida de casi una cuarta parte de su valor de cartera en caso de una crisis climática.